lunes, 19 de noviembre de 2018

¿Por qué Inight revolucionará nuestro conocimiento de Marte?


InSgiht, la nueva sonda superficial de la NASA, llegará al planeta rojo en menos de una semana por lo que conviene recordar su misión.

La sonda tiene objetivos muy concretos que están fuera del alcance de cualquier otra misión anterior. InSight estudiará principalmente la sismología y el flujo de calor del interior de Marte, algo que nunca se había hecho.

La NASA espera que, al estudiar el interior profundo de Marte, podamos aprender cómo se forman otros planetas rocosos. Tanto el planeta rojo como la Tierra fueron moldeados a partir del mismo material primordial, hace más de 4 mil millones de años, pero luego su evolución siguió por caminos diferentes.

¿Por qué no compartieron el mismo destino? InSight intentará dar luz sobre estas cuestiones. Si todo sale bien el próximo 26 de noviembre la humanidad tendrá una nueva exploradora marciana.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Cometa 46P/Wirtanen.


Carta celeste con las posiciones del cometa 46P/Wirtanen para los próximos 30 días.

Gran Nebulosa de Orión.




Fotografía HaRGB de la famosa gran nebulosa de la constelación de Orión. 

Con el polvo y gas brillando intensamente gracias a la radiación de las estrellas recién nacidas, M 42 es una de las destacadas joyas de la observación astronómica. Esta nebulosa de emisión mide cerca de 24 años luz de diámetro y se encuentra alejada del sistema solar a unos casi 1300 años luz. En la misma decenas de sistemas estelares están en proceso de formación, siendo una de las zonas de nacimientos estelares más cercana a la tierra.

Tomas realizadas desde San Lorenzo-Paraguay el 03/11/2018.

La luna bajo la luz cenicienta.


El hemisferio nocturno de la luna puede ser observado con facilidad en los primeros días del ciclo lunar gracias a la iluminación de nuestro planeta. Esta 'luz' recibe el nombre de 'Luz cenicienta'. 

Cometa 21P/Giacobini-Zinner.



Este cometa de periodo corto (6,6 años) fue el tercero observado en la noche anterior. Este fue el primer cometa en ser explorado por una sonda espacial, la International Cometary Explorer (ICE), en 1985.

Se lo puede encontrar, con una magnitud de +10,5 en la constelación del can mayor durante la segunda parte de la noche.

Cometa 46P/Wirtanen.





Primera fotografía del que promete ser el cometa de fin de año, el 46P/Wirtanen ya se observa brillante y grande, en la constelación de Fornax, con una magnitud estimada de +6,8.
Este cometa podría alcanzar magnitud +3,5 a mediados de diciembre. Esperemos que el cometa no defraude.

Cometa 38P/Stephan-Oterma.



Se trata del, actualmente, segundo cometa más brillante de la noche, perteneciente a la familia del cometa Halley. Tarda casi 40 años en completar una órbita alrededor del sol, aunque suele tener encuentros con Júpiter, Saturno y Urano que pueden desviarlo significativamente.

Se le calcula una magnitud de +9,3 y lo podremos encontrar pasada la medianoche en dirección de la constelación de Géminis.

Nebulosa Barnard 33, la famosa 'Cabeza de caballo'.




Esta es probablemente la nebulosa oscura más famosa del cielo. ubicada a 1500 años luz del sistema solar, solo es visible debido al contraste con la nebulosa de emisión IC 434 que se encuentra detrás de ella.

Más abajo se observa a la nebulosa de reflexión NGC 2023, brillando con tonos azulados.

Fotografía HaRGB del 10/11/2018 desde San Lorenzo-Paraguay.

Galaxias australes.

Al comienzo de la noche ya se pueden observar con comodidad, desde un sitio oscuro, las nubes de Magallanes, dos galaxias satélite de la Vía Láctea.

domingo, 4 de marzo de 2018

Telescopios líquidos




Uno de los sueños de cualquier astrónomo es disponer un espejo perfectamente parabólico de gran apertura a una parte muy pequeña de su precio. En parte eso puede ser posible mediante la tecnología de espejos líquidos.
¿Pero cómo un espejo puede ser líquido? El secreto es que el espejo está formado por 30 litros de mercurio líquido en rotación.
Cuando este metal pesado líquido rota, la fuerza centrífuga se combina con la gravedad para dar una forma perfectamente parabólica al mercurio.

Por supuesto tienen un inconveniente. Primeramente para operar o manipular el telescopio es necesario que los trabajadores lleven respiradores y trajes protectores. El mercurio es un metal extraordinariamente tóxico y provoca un envenenamiento acumulativo.

En segundo lugar debido a que es necesaria la acción de la gravedad para obtener su forma parabólica, el telescopio sólo puede apuntar hacia arriba, hacia el cenit. Esto no es tan malo como pudiera parecer, puesto que pueden observarse muchos objetos tan sólo esperando a la estación y la hora apropiadas.
Una de las principales posibles aplicaciones de esta tecnología podrían ser gigantescos telescopios ubicados en la superficie de la luna y si se ubican en los polos podrán observar ciertas regiones acumulando su luz durante años.

lunes, 26 de febrero de 2018

Plutón como mundo océano.


En el lejano futuro, el Sol se convertirá en una estrella gigante roja y la Tierra dejará de ser un planeta habitable. El aumento de brillo del sol desplazaría la zona habitable hasta limites muy alejados, hasta Plutón.
El sol comenzará a aumentar su luminosidad y a expandirse al acumular helio en el núcleo como resultado de la fusión del hidrógeno. Tras abandonar la secuencia principal para transformarse en una estrella gigante, el sol sufrirá un episodio de aumento de brillo súbito al fusionarse el helio del núcleo para dar carbono y oxígeno. El flash del helio, como se conoce a este fenómeno, será relativamente muy breve al estar el núcleo en forma de materia degenerada y supondrá el fin del aumento continuado de la luminosidad de nuestra estrella como gigante roja.
Puede parecer que Plutón se halla demasiado lejos para que la metamorfosis de nuestra estrella en una gigante roja pueda afectarlo de forma significativa. Pero al parecer, justo antes de producirse el "flash del helio" el Sol será tan grande que la temperatura superficial de Plutón alcanzará valores nunca vistos.
Plutón estará brevemente dentro de la zona habitable del sistema solar del futuro, es decir, la región donde puede existir agua líquida de forma estable en la superficie de un planeta. Claro que “brevemente” significa en realidad varios millones de años. Un periodo de tiempo insignificante en términos geológicos, pero una verdadera eternidad para un ser humano.
¿Qué pasaría con plutón?
Pues los hielos de nitrógeno, monóxido de carbono y metano que cubren la superficie se sublimarán y se convertirán en gases que formarán una nueva atmósfera. Y no solo eso. La corteza de hielo de agua se derretirá para formar un océano global profundo. 
Una vez pasada la fase del flash del helio, Plutón se volverá a convertir en una bola de hielo.

lunes, 19 de febrero de 2018

Planeando el regreso a Saturno. Parte IV


Volviendo a lo grande.

Anteriormente hemos hablado de las propuestas más 'realistas' para volver a Saturno. Pero ¿Y si queremos enviar una sonda más avanzada que la Cassini? Desde el punto de vista científico sería lo ideal. Aunque los presupuestos no son muy esperanzadores, aun así veamos a la más firme propuesta para regresar al reino de Saturno por todo lo alto.

Suponiendo que el dinero no fuera un problema, lastimosamente si lo es, lo mejor ería enviar una misión del tipo Flagship. Las misiones de este tipo, como la Cassini, son las más caras (por encima de 3000 millones de dólares) pero son las más rendidoras y seguras para explorar los planetas exteriores. La propuesta más prometedor es una misión conjunta de la NASA y la ESA, llamada Titan Saturn System Mission (TSSM).

TSSM usaría un enfoque similar a la misión Cassini-Huygens. Es decir, tendríamos una sonda principal para Titán y el sistema de Saturno (Titan Orbiter, una especie de Cassini II pero con tecnología del siglo XXI), construida por la NASA, junto a dos subsondas europeas. Una subsonda consistiría en un aterrizador destinado a investigar los “lagos titánicos” y otra sería un globo. El globo sería más concretamente una montgolfiera, pues usaría aire caliente para flotar.

El orbitador de la NASA tendría una masa total de 6203 kg e incorporaría un radar para cartografiar la superficie de Titán con una resolución de 50 m, frente a los 500 m de Cassini. Antes de entrar en órbita alrededor de Titán, el Titan Orbiter realizará 16 sobrevuelos de Titán y 7 de Encélado. La órbita final se lograría gracias al uso de aerofrenado.

El lander, de 190 kg, tardaría 6 horas en descender a través de la atmósfera y podría aguantar hasta 3-4 horas flotando en las frías aguas (¿o sería “metanaguas”?) de los lagos del hemisferio boreal (72º latitud norte) analizando sus características. El globo, de 10,5 m de diámetro y 571 kg, flotaría a una altura de 10 km y funcionaría de seis a doce meses (!!!). Estudiaría las zonas situadas a 20º N, obteniendo imágenes con una resolución de 10 m. Tanto el orbitador principal como el globo usarían RTGs (en este caso, el calor de los radioisótopos también servirá para calentar el aire), mientras que el lander haría uso de baterías (el uso de paneles solares a la distancia de Saturno no es una opción).

La sonda tardaría 9 años en llegar a Saturno (una de las desventajas de esta misión). La principal novedad consiste en el uso de una etapa SEP (Solar Electric Propulsion), que impulsará la sonda mediante propulsión iónica durante cinco años y evitará el uso de asistencias gravitatorias. La SEP usará dos paneles solares similares a los de la nave Orión. El Titan Orbiter tendría un coste de 3700 millones de dólares. El explorador de los lagos de la ESA no debe superar los 650 millones de euros y el globo correría a cargo del CNES francés.

El orbitador también llevaría instrumentos para estudiar el océano de encélado, al pasar varias veces a través de los chorros de agua de está luna. De esta manera la misión estudiaría a fondo los mundos oceánicos más accesibles del sistema solar exterior.

De momento esta misión no ha sido aprobada y nada indica que lo será en un futuro próximo.

viernes, 16 de febrero de 2018

El sueño del Avión espacial


Alcanzar el espacio con un avión. Es el sueño de cualquier ingeniero aeroespacial, un sueño tan difícil de hacer realidad que muchos lo tachan de simple fantasía. Y eso que la idea es, en teoría, sorprendentemente sencilla. ¿Por qué no usar el oxígeno del aire y la fuerza de sustentación de las alas para alcanzar el espacio, adelgazando así la tremenda masa de los cohetes? De este modo tendríamos a nuestra disposición un sistema barato y reutilizable para alcanzar el espacio. 

Obviamente, en el vacío no hay aire, así que para el último empujón hasta la órbita se debería usar un motor cohete convencional. El problema consiste en alcanzar la velocidad mágica de Mach 25 (29000 km/h), la ansiada velocidad orbital. 

Construir un sistema de propulsión atmosférico capaz de alcanzar estas velocidades es algo así como el Santo Grial de los constructores de motores. Pero hasta la fecha nadie ha logrado construir un motor capaz de viajar a dicha velocidad. 

Ahora debemos añadir otra dificultad que resulta tanto o más importante: el calor. A las altísimas velocidades de un avión espacial, la fricción con el aire y las ondas de choque ocasionan que la temperatura del fuselaje se dispare. A pesar de que un avión espacial sólo pasará unos minutos en la atmósfera, es más que suficiente para requerir el uso de un pesado y complejo escudo térmico, escudo que deberá usar también durante la reentrada. 

La capacidad de aguantar altas temperaturas está ligada a la velocidad máxima del avión. De nada sirve tener un motor capaz de alcanzar Mach 25 si la nave se nos derrite por el camino. Tanto EE UU como la URSS han estudiado este concepto pero está claro que el desafío ha resultado ser mucho más complicado de lo que esperábamos. ¿Veremos en este siglo el primer avión espacial de la historia o se trata en realidad de un concepto totalmente inviable?