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jueves, 12 de enero de 2012

Venus y Neptuno frente a frente.


El viernes 13 de enero de 2013 se producirá una conjunción entre el planeta más brillante de nuestro sistema solar y el más débil (al menos vistos desde la tierra). Venus, la brillante estrella vespertina, se encontrará angularmente separado a solo un poco más de un grado, del planeta Neptuno.

Venus presentará una magnitud visual de -4,03 ,mientras que Neptuno lucirá tenuemente con una magnitud de +7,95. Ambos cuerpos tendrán una diferencia de 11,98 magnitudes lo que, dicho en otras palabras, significará que en ese momento Venus sea 100.000 veces más brillante que el planeta más lejano de nuestro sistema solar.

Debido al poco brillo de Neptuno, el evento no será visible a simple vista, aunque unos bueno binoculares o un telescopio pequeño con pocos aumentos permitirán su observación.  

lunes, 11 de julio de 2011

Planeta Galileano

Siguiendo con los festejos del primer aniversario (según Neptuno) del descubrimiento del octavo planeta, comentaré una interesante anécdota, es conocido dentro de los circulos astronómicos que el célebre astrónomo Galileo Galilei habría observado Neptuno y que lo catalogó como una estrella en las cercanías de Jupiter. Lo que no es tan conocido es que según una nueva teoría de un físico de la Universidad de Melbourne, es probable que Galileo supiera que había descubierto un nuevo planeta, Neptuno, en 1613, 234 años antes de la fecha oficial de su descubrimiento. Pero vayamos por partes.
Posicion de Jupiter y Neptuno el 28 de diciembre de 1612 

Para Galileo, la noche del 28 de diciembre de 1612 pudo haber sido una más. Tal como lo venía haciendo desde casi tres años, estaba observando al planeta Júpiter y a sus inquietas lunas, llamadas galileanas en su honor, dibujando cuidadosamente sus posiciones en un pequeño libro de notas. 
Pero su modesto telescopio mostraba algo más: cerca del gigante y sus lunas había un débil punto de luz ligeramente azulado. Galileo pensó que se trataba de una estrella de fondo, y así lo registró. Sin embargo, esa débil y lejana "estrellita" no era otro que el mismísimo Neptuno. 
 Galileo Galilei

El  encuentro entre Galileo y Neptuno tiene mucho que ver con Júpiter. El 7 de enero de 1610 Galileo apuntó, intrigado, su telescopio hacia Júpiter. Era una excelente oportunidad, porque el planeta estaba en oposición (es decir, directamente opuesto al Sol, y a su mínima distancia de la Tierra). Es cierto que, debido a las distancias (el planeta estaba 1500 veces más lejos que nuestro satélite) su aspecto no era, precisamente impactante: apenas una esferita de color blanco. Pero lo verdaderamente curioso eran las 3 “estrellas” que lo acompañaban, formando una línea recta. Al principio, Galileo pensó que se trataba de estrellas de fondo. La noche siguiente, volvió a Júpiter, esperando que el planeta hubiese dejado atrás al singular trío. Pero no sólo no lo habían dejado, sino que, además, había aparecido otra “estrella”. Durante la semana siguiente, Galileo fue testigo directo del formidable espectáculo de la gravedad: los cuatro objetos siempre acompañaban a Júpiter, y se movían a su alrededor. Las cuatro “lunas galileanas” (tal como se las conoce desde entonces) fueron uno de los mas grandes descubrimientos de la historia de la astronomía. 
Notas originales de Galileo y Neptuno

No eran estrellas de fondo, eran las cuatro grandes lunas de Júpiter: Io, Europa, Ganímedes y Calisto. Pasaron las semanas, los meses y los años, y Galileo no les perdió el rastro y  a fines de 1612, Júpiter y Neptuno coincidieron en una misma línea visual desde la Tierra. Y a las 3.45 de la madrugada del 28 de diciembre, Galileo fue un desprevenido testigo del exquisito fenómeno visual. Mientras observaba al planeta y sus lunas, y dibujaba su posición, notó otro objeto en el mismo campo del ocular: estaba por debajo y a la izquierda de la familia joviana (a una distancia equivalente a de unos 20 diámetros de Júpiter). En sus notas, Galileo la identificó como una “estrella fija”. Poco más tarde, hizo otra observación y volvió a registrar su presencia.  Hoy podemos estar seguros que esa estrella era, en realidad, Neptuno. Galileo lo había visto por primera vez, Él nunca lo supo  pero, sin querer, se adelantó en más de dos siglos al descubrimiento oficial del octavo planeta de nuestro Sistema Solar. 
 Recreación de la posición de los planetas el 28 de diciembre de 1612

 Pero según un artículo  presentado por el profesor David Jamieson, Director de la Escuela de Física en la citada universidad australiana, estaba investigando los cuadernos de notas de Galileo de 400 años de antigüedad, y cree que en sus páginas se encuentra la evidencia de que el célebre astrónomo descubrió el planeta que ahora conocemos como Neptuno... y que lo identificó como tal. Es significativo, según el investigador,  que en la noche del 28 de enero de 1613, Galileo notara que la "estrella" que ahora sabemos que es el planeta Neptuno, parecía haberse movido en relación a una estrella cercana real (hoy catalogada como SAO 119234). También hay un misterioso punto negro sin describir en sus observaciones del 6 de Enero de 1613. Ese punto negro concuerda con la posición correcta en que estuvo Neptuno.

"Creo que este punto podría revelar que revisó sus notas previas para registrar el lugar donde había visto a Neptuno antes, cuando estaba incluso más cerca de Júpiter pero no le había llamado todavía la atención porque le pareció una estrella sin importancia". Jamieson sostiene que si el misterioso punto negro del 6 de Enero fue realmente añadido el 28 de Enero, esto probaría que Galileo creía que podía haber descubierto un nuevo planeta. Galileo pudo ciertamente desarrollar la hipótesis de que había visto un nuevo planeta que se había movido a través del campo visual escudriñado durante sus observaciones de Júpiter en Enero de 1613.

Si esto es correcto, Galileo observó Neptuno, reconociéndolo como un planeta, 234 años antes de su descubrimiento oficial.
Sea cual sea la verdad, nos muestra a un Galileo realmente meticuloso con sus observaciones, con un telescopio que hoy consideraríamos de juguete, Él había revolucionado para siempre la cosmovisión que tenía el hombre sobre el universo y ,consciente o no, había vislumbrado la frontera de nuestro sistema solar.    
 Telescopio de Galileo

domingo, 10 de julio de 2011

Feliz Cumpleaños Neptuno

No es que Neptuno no existía hace 365 días, pero el próximo 12 de julio de 2011 se cumplen 164 años, 288 días y 13 horas desde que el planeta fue reconocido como tal por la humanidad, a pesar de que algunos medios lo festejaron ya el año pasado, recién el 12 de julio se cumple un año de Neptuno desde que fuera descubierto. 
Neptuno: el octavo planeta

Por esto hablaremos un poco acerca de como se realizó su descubrimiento, el cual fue una especie de cacería matemática.
Justo después de que se hubiera descubierto Urano y su órbita fuera calculada, algunos astrónomos empezaron a cuestionarse su comportamiento. Cuanto mas miraban a Urano en su lento viaje de 84 años alrededor del sol, menos su trayectoria seguia la predicha por la ley de la gravitación universal de Newton. Posiblemente, especulaban los cientificos de la epoca, las leyes de gravedad perdian rigidez a largas distancias. o quizas habia aún otro planeta extendiendo su influencia gravitacional por Urano. El enigma era verdaderamente "atractivo" y para la decada de 1840 habia reunido a dos brillantes pero muy distintos matemáticos: John Couch Adams en Inglaterra y a Urbain Jean Joseph Leverrier en Francia.
Órbitas planetarias

Comencemos con Adams, un día de junio de 1841 mientras paseaba por una tienda de libros en Cambridge, encontró un trabajo que describía el entonces "dilema de Urano", el mismo había sido escrito por George Airy en 1932, cuando era profesor en cambrigde, antes de llegar a ser, por cerca de medio siglo, Astrónomo Real . Intrigado, Adams decidió estudiar las peculiaridades de la órbita de Urano para determinar si las mismas podrían ser atribuidas a la presencia de otro planeta mas lejano y, si era posible, descubrir dicho planeta representando su órbita.
John Couch Adams

 Para 1843 tenia una solución preliminar acerca de donde podría estar dicho planeta y dos años mas tarde habia refinado sus resultados. Presento sus trabajos al astrónomo real (Airy) y en noviembre de 1845 recibió una respuesta, sin muchos preámbulos le preguntaba a Adams si la solución presentada verdaderamente "solucionaba" las discrepancias en la órbita y distancia de Urano. Sintiéndose rechazado por el temprano desaire de Airy, Adams no replicó.
Lo que sucedía es que Airy era escéptico respecto a que el irregular comportamiento de Urano pudiera ser explicado pronto, o nunca. Por lo que su fría recepción de un análisis teórico de un joven matemático desconocido mientras Él era el astrónomo real, quizás, debería esperarse (la humanidad aparentemente no ha cambiado mucho desde entonces). Lo que en verdad resulta una sorpresa es la indiferencia de muchos astrónomos y allegados a Adams que conocían sus cálculos y su reputación, pero no se tomaron la molestia de dirigir los telescopios a la porción de cielo en la que, según Adams, se encontraría el planeta.

Al otro lado del Canal de la Mancha

En junio de 1846, ocho meses después de que Adams predijera la posición  orbital del planeta que faltaba, Leverrier publicó un artículo que eliminaba todas las demás explicaciones acerca del extraño comportamiento de Urano. Tenia que ser un octavo planeta por descubrir. Además, la órbita del planeta tenía que estar a cierta distancia de la de Urano, si estaba muy cerca perturbaría la órbita de Saturno (el cual no mostraba señales de anomalías de importancia, mas allá de la leve interacción entre todos los cuerpos del sistema solar) por el contrario si estaba lejos debería tener demasiada masa para que su gravedad afectara a Urano, de manera que a su vez, causaría problemas a Saturno. Por tanto, según Leverrier, el planeta debería estar a dos veces la distancia de Urano del sol y predijo su probable posición en el cielo.
Urbain Jean Joseph Leverrier

La reacción de los astrónomos franceses fue la de cantar hurras por el nuevo y brillante logro analítico de un eminente paisano. Pero inexplicablemente, ninguno intento confirmarlo mediante el telescopio. Al parecer existía mucha desconfianza en un trabajo totalmente teórico, pero Leverrier insistió y el 30 de setiembre de los observatorios de París y Berlín habían observado Neptuno. Pero el honor de ser el primer ser humano en observar a este planeta le estaba reservado a otra persona (aunque nunca lo supo), pero eso lo trataremos en una próxima entrada.
Posición de Neptuno  en 1846 


Posición de Neptuno el 12 de julio de 2011. La pequeña diferencia en la posición es debida en su mayor parte a la ubicación de la tierra en su órbita.