Mostrando entradas con la etiqueta Infrarrojo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Infrarrojo. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de mayo de 2013

Telescopios espaciales III: SAFIR


SAFIR (Single Aperture Far-InfraRed observatory) es un proyecto de un gran telescopio espacial criogénico que estudiaría el universo en la región del infrarrojo lejano.

SAFIR estudiará las fases más tempranas de las galaxias formadoras de estrellas y sistemas planetarios en longitudes de onda en las que estos objetos son más brillantes y que contienen una gran cantidad de información, el infrarrojo lejano, específicamente de 20 micrómetros a un milímetro.

La mayor parte de esta porción del espectro electromagnético no es accesible desde el suelo ya que se absorbe por la humedad en la atmósfera de la Tierra. Se espera que el espejo primario de SAFIR sea de unos 5 a10 metros de diámetro, bastante grande para un telescopio espacial. Incluso existen versiones que utilizando el futuro cohete gigante SLS de la NASA, podrían colocar espejos de hasta 19 metros, lo que provocaría una autentica revolución en la astronomía.

El telescopio SAFIR se enfriará a una temperatura de aproximadamente 5 K, sólo cinco grados Celsius por encima del cero absoluto. (Los avances tecnológicos permiten una temperatura tan baja como 4 K.) La combinación de un espejo de gran tamaño y la temperatura muy fría harán que SAFIR sea más de 1.000 veces más sensible que los telescopios espaciales infrarrojos anteriores. Podría ser lanzado alrededor de 2020.




miércoles, 13 de junio de 2012

Telescopios espaciales I: IRAS

IRAS

Comenzamos esta nueva serie de artículos que tratará sobre los telescopios espaciales, pasados, presentes y futuros. El elegido para ser el primero de muchos artículos hablará sobre un legendario telescopio infrarrojo que revoluciono nuestros conocimientos previos sobre esta área a principios de los años 80.

Se trata del IRAS ( siglas en ingles de Infrared Astronomical Satellite) el cual fue un observatorio espacial que cartografió todo el firmamento en longitudes de onda infrarrojas.
Ingenieros trabajando sobre el telescopio.
Esta zona del espectro electromagnético es muy importante pues la mayoría del polvo estelar es trasparente en la misma, permitiendo observar objetos que de otra manera hubiera sido imposible. Además la mayoría de los objetos celestes más fríos (como discos de polvo, galaxias enanas, planetas, asteroides) son fácilmente detectados en el infrarrojo

Fue lanzado el 25 de enero de 1983, como proyecto conjunto entre los Estados Unidos (NASA), los Países Bajos (NIVR) y el Reino Unido (SERC). La misión duró un total de diez meses hasta que reingresó en la atmósfera terrestre el día 21 de noviembre de 1983, lo que se dice una vida breve pero muy productiva.
Imagen infrarroja del cielo, esta zona del espectro permite observar muchos más objetos.

IRAS logró observar casi todo el cielo unas cuatro veces. Durante esta búsqueda el telescopio consiguió encontrar hasta unos 500.000 objetos astronómicos que no eran conocidos previamente, muchos de estos objetos siguen pendientes de identificación. Se cree que alrededor de unas 75.000 de estos objetos son galaxias en formación, mientras que muchos otros pueden ser estrellas con un disco de polvo a su alrededor, probablemente en las primeras etapas de formar un sistema planetario. Descubrió también un disco de polvo alrededor de Vega y obtuvo las primeras imágenes del núcleo de la Vía Láctea.
Urano

Neptuno

La duración de la misión IRAS, como la de la mayoría de los satélites de infrarrojos, estaba limitada por su sistema de enfriamiento, ya que para trabajar correctamente a estas longitudes de onda, el satélite debe estar refrigerado a temperaturas especialmente bajas. En el caso del IRAS, 720 litros de helio superfluido mantenían al satélite a una temperatura de 1,6 kelvin (aproximadamente -272°C). El fluido mantenía el satélite frío mientras se evaporaba, una vez se evaporó completamente, la temperatura del satélite aumentó, haciendo inviables futuras observaciones.
Centro de la Vía Láctea.

Actualmente, el Telescopio Espacial Spitzer es el mejor telescopio infrarrojo, permitiendo a los astrónomos continuar con los descubrimientos realizados por el IRAS.


miércoles, 5 de octubre de 2011

Cuerpos hipotéticos del sistema solar I

Némesis.



Cuando hablamos acerca del Abismo de Kuiper se especuló acerca de la existencia de un planeta desconocido ubicado más allá de la órbita de Plutón el cual podría explicar la abrupta ausencia de cuerpos en algunas partes del mencionado cinturón de Kuiper, el llamado planeta "X", dicho cuerpo no es en absoluto el único objeto buscado por la comunidad astronómica, existen y existieron otros cuerpos celestes propuestos para explicar ciertas anomalías observadas en el sistema solar, empezamos entonces esta serie con un misterioso objeto, del cual no se sabe a ciencia cierta ni siquiera "¿Qué es?". Hablamos de la "hipotética" compañera de nuestro astro rey, "Némesis". 

Némesis, supuesta compañera del sol.

La existencia de Némesis apareció por primera vez en un artículo de investigación publicado en 1984 por R. A. Muller (físico, Universidad de California en Berkeley), Piet Hut (físico, Instituto de Estudios Avanzados de Princeton) y Mark Davis (Princeton) en la revista Nature .Según este artículo Némesis sería, una estrella muy poco brillante, además de ser bastante pequeña, o podría ser una enana marrón (una estrella fallida que no consiguió encenderse), también podría ser un planeta gaseoso gigante. Lo poco que sabemos es que tendría una órbita decenas, centenas o hasta millares de veces más distante que la de Plutón, que por aquel entonces representaba el borde de nuestro sistema solar.




En otras palabras Némesis es una hipótesis astronómica que sustenta la posibilidad de que nuestro Sol forme parte de un sistema binario (sistema estelar que involucra a dos estrellas). En este sistema, la estrella compañera del Sol (aún no descubierta) se llamaría Némesis (la diosa griega de la retribución y la venganza, para no perder la tradición de nombrar a los planetas con los nombres de los dioses de la antigüedad clásica) por los efectos catastróficos que produciría, supuestamente, al perturbar periódicamente la Nube de Oort.

Nube de Oort, lugar de procedencia de los cometas.



Hipotética órbita de Némesis alrededor del sol, durante sus acercamientos la influencia gravitatoria que ejercería sobre los cometas de la Nube de Oort, podría provocar  una andanada que se dirigiría hacia el interior del sistema solar.



Según esta hipótesis, nuestro Sol (al igual que el 50% de los sistemas de estrellas de la galaxia) formaría parte de un sistema binario. El otro miembro del sistema podría ser una de varias posibilidades, una estrella apagada ("muerta"), una enana marrón, un planeta gigante o hasta se ha especulado con la posibilidad de que Némesis sea un pequeño agujero negro.

Enana roja, algunos científicos creen que es poco probable que se trate de una enana roja, debido a que posiblemente ya se hubiera detectado un cuerpo similar.

Enana marrón, el mejor candidato para ser némesis.

Gigante gaseoso, para poder ejercer la suficiente influencia gravitatoria sobre la Nube de Oort debería ser muy grande, casi entrando en los límites de una enana marrón. Por el contrario, el también hipotético planeta "X" se adecua más a este cuerpo.


Una de las ideas más extravagantes sugiere que Némesis podría ser un agujero negro, lo cual es muy difícil de probar.

El supuesto objeto orbitaría a una distancia de entre 1 y 3 años luz del sol, completando una órbita cada 26 a 34 millones de años. Némesis durante su recorrido pasaría cerca o entraría en la nube de Oort, desestabilizándola y lanzando lluvias de grandes cometas en dirección al Sol, lo que explicaría la aparente periodicidad de los grandes impactos y las extinciones asociadas (confirmada por el registro fósil y los estratos geológicos de iridio, un metal que no procede de nuestro planeta). También existen algunas mediciones magnetométricas y otros indicios que favorecerían esta suposición. Sin embargo, el hecho de no haberse registrado un campo gravitatorio asociado a la estrella pone en entredicho la hipotesis.

El registro fósil sugiere cierta periodicidad en las extinciones masivas por parte de cometas, siendo este uno de los principales fundamentos de la hipótesis Némesis. 

Gráfico que nos muestra a la "otras" Némesis, en el pasado varias estrellas se aproximaron a la nube Oort del sol, he aquí las próximas. Fíjense que solo Gliese 710 (se pronuncia glise) o GL 710 es el único cuerpo en el lapso de algunos millones de años que se sumergirá en la Nube de Oort.


Desde esas fechas la hipótesis aparece y desaparece periódicamente en los medios de comunicación o en la comunidad científica, siendo a veces ridiculizada y a veces sustentada. Los científicos mayoritarios oscilan entre el escepticismo y el vago interés, aunque hay un grupo que la apoya de manera más o menos discreta. Ahora, los defensores de "Hercóbulus", el supuesto planeta gigante que causaría el fin de la humanidad en el 2012, o algo así, proponen que Némesis es el susodicho planeta, pero desde luego esto no tiene ningún fundamento, sino por el contrario es un buen ejemplo de como los "pseudocientíficos" toman algunas ideas ambiguas del ambito cientifico y las utilizan para difundir sus charlatanería.

A comienzos de 2000, un equipo de astrónomos de EE.UU. calculó que la estrella oscura, en caso de existir, podría ser un enana marrón, coincidiendo con las afirmaciones de John Matese, de la Universidad de Luisiana, quien ese mismo año estudió las órbitas de ochenta y dos cometas de la nube de Oort, afirmando que sus órbitas tenían algunos elementos extraños en común que sólo se podían explicar por la influencia gravitacional de un objeto de varias veces el tamaño de Júpiter. Según su hipótesis, el nuevo planeta estaría 30.000 veces más lejos del Sol que la Tierra, y haría su órbita alrededor del Sol en el sentido opuesto al de los otros miembros del Sistema Solar.

Los cometas de órbitas hiperbólicas son otras posibles victimas de este objeto. Un cometa normalmente sigue una órbita parabólica es decir orbita alrededor del sol, en un periodo determinado de tiempo, el cuel puede ser de unos pocos años a miles de ellos, pero una trayectoria hiperbólica la sigue un objeto que entra por primera vez al interior del sistema solar, solo para nunca más volver, perdiéndose en el vacío interestelar. Algo decididamente debió afectar a estos cometas para que sigan una órbita tan radical, y una explicación podria ser la influencia de Némesis.

Con todo la busqueda de Némesis continua. Si el cuerpo existe, los últimos avances de nuestra tecnología astronómica, permitirían en los próximos años la detección de este elusivo cuerpo. Incluso se especula que el telescopio Infrarrojo WISE, actualmente observando el cielo, estaría capacitado para detectarlo, pero no esperen resultados hasta mediados del 2013, ya que es largo el proceso de análisis. 


Telescopio Espacial WISE.
Hay una realidad incuestionable, la gran mayoría de las estrellas que vemos en el cielo nocturno, son en realidad sistemas estelares compuestos de dos, tres o más estrellas que se orbitan mutuamente. Las estrellas solitarias como el Sol, son muy raras. Por eso hay algunos astrónomos que sugieren que, independientemente de si se trate de Némesis, el Sol sí posee una compañera y que sería la responsable de las extinciones masivas como de las anomalías en las órbitas de los planetas más exteriores. Otros en cambio, prefieren la hipótesis de un planeta gigante, más pequeño que una estrella enana parda pero con un tamaño similar al de los gigantes gaseosos de nuestros sistema solar. 


En cualquier caso esto nos demuestra que a pesar de aumentar nuestro conocimiento del cosmos en las últimas décadas, este sigue siendo un lugar lleno de misterios esperando la mirada escrutadora de la ciencia.

lunes, 8 de agosto de 2011

VISTA descubre 96 nuevos cúmulos abiertos.

Utilizando los datos del telescopio infrarrojo VISTA, un equipo de astrónomos ha descubierto 96 cúmulos abiertos perdidos dentro del polvo de la Vía láctea. Estos nuevos objetos pequeños y débiles permanecieron invisibles en los rastreos anteriores, pero no pudieron escapar a los sensitivos detectores infrarrojos de VISTA. Es la primera vez que tantos cúmulos débiles son hallados de una vez. Recordemos que el polvo interestelar es opaco a la luz visible, pero se vuelve casi transparente para las ondas infrarrojas.