viernes, 12 de enero de 2018

Sistemas planetarios múltiples.


Una muy breve actualización de los sistemas planetarios múltiples actualmente conocidos.

-2 sistemas con 8 planetas (Kepler 90 y el sistema solar)
-1 sistema con 7 planetas (El conocido Trappist-1)
-6 sistemas con 6 planetas
-19 sistemas con 5 planetas
-49 sistemas con 4 planetas
-129 sistemas con 3 planetas
-386 sistemas con 2 planetas
-2066 sistemas con un planeta.

Corea del Sur en la luna.



En la imagen podemos apreciar un modelo de lo que será la KOREA PATHFINDER LUNAR ORBITER (KPLO),una sonda lunar surcoreana que entrará en orbita de nuestro satélite para estudiarlo. De concretarse el proyecto se trataría de la primera sonda espacial propiamente dicha construida y operada por el país asiático. El lanzamiento se prevé para diciembre de 2020.

Una libélula en Titán.



Desde que fue anunciada como finalista para ser la próxima misión New Frontier de la NASA, el pasado 20 de diciembre, la DragonFly (Libélula) se ha ganado el corazón de todos los espaciotrastornados y se ha vuelto la favorita de todo el mundo.

Sin lugar a dudas lo que más llama la atención es presentar algo nunca visto hasta la fecha, un helicóptero diseñado para surcar los anaranjados cielos Titán, la mayor luna de Saturno.

Básicamente consiste en un módulo de superficie equipado con ocho rotores que le permitirían, una vez concluidos los análisis, despegar de una zona para desplazarse a otra.


Sacando partido de su densa atmósfera, Dragonfly, equipado con un generador termoeléctrico de radioisótopos o RTG, podría recorrer Titán durante años, cubriendo decenas o centenares de kilómetros, examinando hasta donde llegó la química biótica en este mundo gélido, e incluso asomándose a sus lagos y mares si aterrizara lo suficientemente cerca.

Si fuera finalmente la elegida despegaría a mediados de la próxima década, y llegaría a la anaranjada luna de Saturno en 2034.

Buscando una nueva oportunidad.



Aunque no fue seleccionada como finalista para ser una nueva sonda New Frontier, la NASA reconoce los méritos de la propuesta ELSAH, y otorgará fondos para que el equipo de esta misión sigan desarrollando su concepto de cara a una próxima convocatoria, algo que no vamos a ver hasta dentro de bastantes años.

ELSAH (Enceladus Life Signatures and Habitability) es una sonda destinada a buscar vida en Encélado, un objetivo realmente fascinante. Entonces ¿Por qué no fue seleccionada? Pues la NASA consideró que ELSAH era una misión muy ambiciosa y, hasta cierto punto arriesgada (empleo de paneles solares a la distancia de Saturno) como para mantenerse dentro del presupuesto de una sonda tipo New Frontier.

Explorar Saturno y Encélado minuciosamente probablemente requiera de una sonda más cara, de tipo Flagship (hasta 3000 millones de dolares) pero la NASA solo puede permitirse una sonda de este tipo por década. En otras palabras no veremos una sonda en Encélado durante mucho, mucho tiempo.

Encuentros cercanos.



¿Cual fue la estrella gigante más cercana de la historia?

Actualmente la estrella Pólux en la constelación de géminis es la estrella gigante más cercana, con una distancia de 33,7 años luz. Pero no siempre fue así. Según las extrapolaciones del movimiento propio, la estrella gigante amarilla Gamma Microscopii (γ Microscopii, γ Mic) hace 3,8 millones de años Gamma Microscopii pasó a sólo 6 años luz de distancia la Tierra, siendo en aquel momento la estrella más brillante en nuestro firmamento con magnitud -3. Con un diámetro 10 veces mayor al del sol y 2,5 veces su masa, esta estrella gigante ahora se encuentra a unos 229 años luz de distancia.

Otro punto de vista


Marte en una perspectiva poco habitual fotografiado por la sonda europea MarsExpress. La panorámica en contexto. En primer término el arremolinado casquete polar norte, mezcla de hielos de agua y carbónico, fruto de la acción de los vientos dominantes. En la distancia, cerca del ecuador, aparece la enorme llanura elevada de Tharsis, hogar de los mayores volcanes de Marte. Olympus Mons, el mayor de todos ellos, quedó fuera de encuadre.

No fueron los extraterrestres.


¿Se acuerdan de la estrella de Tabby? Esa estrella descubierta por el telescopio espacial Kepler cuyas variaciones de brillo no podían ser explicadas por los modelos tradicionales. Tanto que incluso se llegó a proponer la construcción de estructuras artificiales (tipo esfera de Dyson) por parte de una civilización extraterrestre.

Pues bien, hay novedades, y no muy buenas para los defensores de la hipótesis extraterrestre (aunque nunca fue precisamente la más probable). Un conjunto de más de 1700 observadores han estudiado la estrella de Tabby desde octubre de 2015 hasta finales de 2017. Los resultados han sido publicados en un paper en The Astrophysical Journal Letters con más de doscientos autores liderados por Tabby Boyajian (su descubridor).


¿Y que dicen la nuevas observaciones? La principal novedad es que se ha visto que las variaciones de brillo dependen del color. Malas noticias para las megaestructuras, ya que estas, al ser opacas, bloquearían la luz independientemente del color. Esta diferencia en la disminución de brillo según el color es consistente con la presencia de algún tipo de material fino (formado por partículas de menos de una micra aproximadamente). O sea, polvo. No es la primera vez que se propone la presencia de polvo para explicar el comportamiento de Tabby, aunque sí es la primera vez que tenemos datos para apoyar esta teoría.

Eso no quiere decir que ya hemos explicado totalmente el comportamiento de esta estrella, pero nos vamos acercando (son necesarias muchas observaciones adicionales). Pero por lo menos ya podemos descartar las megaestructuras alienígenas. Habrá que seguir buscando.

Facilitando el viaje espacial.


Viajar por el espacio es difícil, entonces ¿Qué podemos hacer para cambiar esto?

Pues sencillamente invertir recursos en desarrollar nuevas tecnologías. No podremos viajar a marte con la misma facilidad como lo hicimos con la luna. El futuro de los viajes espaciales pasa, principalmente, por el desarrollo de nuevas y eficientes tecnologías para proteger a los astronautas y propulsar nuestras naves espaciales.

Pero para que eso ocurra falta un compromiso a largo plazo, no se pueden empezar proyectos que luego de 4 años, al cambiar el inquilino de la casa blanca por ejemplo, sean cancelados así como así.


Un viaje tripulado a Marte (el planeta más facilmente alcanzable) es, como mínimo, un proyecto de 10-15 años. Sin una agenda nacional o internacional comprometida a lo largo del tiempo, hasta alcanzar los objetivos del programa, seguiremos estando estancados en órbita baja.

Simulando la gravedad en el espacio.





Desde los inicios de la era espacial ha aparecido propuestas de dotar a estaciones espaciales de segmentos rotatorios (o que rote la estación completa) con el fin de proporcionar una la sensación de contar con una 'gravedad artificial'. Entonces ¿Por qué no se ha construido ninguna?

Existen varios inconvenientes, el mayor problema es la unión del modulo rotatorio con el resto de la nave/estación, lograr que sea estanco y móvil al mismo tiempo promete ser una obra de ingeniería monumental. Lo más sencillo sería que girase toda la estación, pero claro, para ello la estructura debería estar preparada para soportar las fuerzas que se van a generar en cada sentido opuesto al centro de giro de la misma. Y la maniobra de acople con una estación en movimiento sería también muy compleja.



Pero existe otra dificultad a la hora de construir una estación espacial rotatoria y es su necesidad. ¿Cómo que su necesidad?¿Acaso no es evidente lo útil que sería la 'gravedad artificial'? Vayamos por partes.

No se construyen estaciones espaciales con 'gravedad artificial' porque lo que se quiere de ellas es precisamente condiciones de ingravidez (mejor dicho, microgravedad). La microgravedad es ideal para la investigación científica por lo que un modulo rotatorio para una estación espacial en órbita baja no tiene mucho sentido además aumentaría enormemente el costo de dicha estación.



La gravedad artificial sería útil en vuelo tripulados prolongados, como un viaje a marte, e incluso en el caso del planeta rojo la duración es lo suficientemente corta como para prescindir de ella.

Así que, a menos que decidamos viajar a las lunas de júpiter en un futuro próximo, pasará un largo tiempo hasta que veamos sistemas rotatorios en naves espaciales tripuladas.

La radiación solar en el espacio y los peligros para los astronautas.


El Sol no es un astro estático, sino que expulsa continuamente material desde su superficie. Este flujo de partículas recibe el nombre de viento solar, aunque se trata de una denominación que puede llevar a confusión. El viento solar es en realidad un plasma, es decir, un flujo de partículas cargadas con un campo magnético asociado, lo que reviste gran importancia a la hora de analizar sus efectos en la salud. 

Está formado principalmente por núcleos de hidrógeno (protones) y helio (partículas alfa), los elementos más abundantes de nuestra estrella y del Universo. También hay una pequeña proporción de núcleos pesados, pero nada espectacular. Si fuera sólo por el viento solar, el Sol no supondría ningún peligro para los astronautas.


El problema es que el Sol escupe de vez en cuando grandes cantidades de partículas altamente energéticas. Estas “tormentas solares” reciben el nombre de Sucesos de Partículas Solares o SPE (Solar Particle Events) y su origen es bastante complejo. 

Los efectos de un SPE en el cuerpo humano son mucho peores que los ocasionados por el viento solar. Y mucho. Digamos que no te gustaría estar en el espacio exterior sin protección durante un suceso así, a no ser que quieras ser irradiado con dosis potencialmente letales. Por fortuna, los SPE son muy raros. 

Nuestra estrella emite uno o dos SPE importantes cada once años y sólo el 20% llega a afectar al Sistema Tierra-Luna. Aunque son impredecibles, el Sol tiene más probabilidades de generar un SPE cuando está cerca del máximo de su ciclo de actividad de once años. Una vez desatados, tardan entre doce horas y dos días en llegar a la órbita de la Tierra, lo que suele ser tiempo más que suficiente para alertar a los astronautas si se dispone de una red de detección adecuada.

Novedades con el asteroide interestelar Oumuamua.



Un reciente articulo publicado por los astrónomos Aaron Do, Michael Tucker y John Tonry han calculado que debería haber un cuerpo como ‘Oumuamua en el medio interestelar en un volumen cúbico de cinco unidades astronómicas de arista. Puede parecer poco pero eso indicaría que en este mismo momento habrian decenas sino cientos de objetos interestelares en el sistema solar, solo que serían muy débiles como para ser detectados por nuestros instrumentos.


Pero ¿De donde vienen tantos objetos?

Aquí nos encontramos con un problema ya que los modelos de formación del sistema solar no alcanzan a explicar la expulsión de tantos objetos al medio interestelar. Una hipótesis que está cobrando fuerza es que estos objetos interestelares podrían provenir de antiguas nubes de Oort liberadas tras la muerte de su estrella.

Cuando una estrella de tipo solar abandona la secuencia principal para convertirse en una gigante roja y, posteriormente, dejar un remanente en forma de enana blanca, los cuerpos que forman la nube de Oort dejan de estar atados gravitatoriamente a la estrella por la pérdida de masa y se pierden en el espacio interestelar.

Si ese fuese el caso Oumuamua debería presentar un mayor nivel de volatiles de lo que hemos registrado, o tal vez exista un mecanismo que permita la formación de una corteza que proteja los volátiles del interior. Solo la inspección por parte de una sonda espacial podría aclarar las dudas.

Nuestro vecindario galáctico.



Si bien no existen fronteras en la galaxia habitualmente se considera que la zona esférica con un radio de 15 años luz alrededor del sol como el vecindario galáctico. ¿Por qué 15 años luz? pues porque esa es la distancia máxima que una sonda interestelar alcanzaría en un siglo de viaje alcanzando 'solo' el 15% de la velocidad de la luz.

ESa es una velocidad considerada 'realista' y que no supondría un reto demasiado complejo para la humanidad. Es cierto es que actualmente carecemos de la tecnología para viajar a las estrellas más próximas, pero con la suficiente inversión podriamos desarrollarla en las próximas décadas.

Teniendo en cuenta que nuestra Galaxia tiene un diámetro de unos cien mil años luz, 15 años luz parece una cifra despreciable. Pero si crees que cerca del Sol sólo hay un puñado de estrellas, estás equivocado. Actualmente conocemos unas 70 estrellas situadas a menos de 15 años luz, agrupadas en 45 sistemas estelares diferentes. El número preciso cambia constantemente a medida que se refinan los cálculos de las distancias estelares y se descubren nuevos astros.

Nuestro vecindario galáctico, es muy humilde. Nada de supergigantes o exóticas estrellas de neutrones. La mayoría de estrellas vecinas, unas 61, son simples enanas rojas (estrellas de tipo espectral M), las estrellas más comunes del Universo. Cinco son estrellas de tipo K, dos de tipo solar (tipo G, Alfa Centauri A y Tau Ceti), una de tipo F (Procyon) y una de tipo A (Sirio).

¿Y que hay de los sistemas planetarios?

Las búsquedas exoplanetarias mediante varios métodos sumados a los resultados del telescopio espacial Kepler permiten establecer la probabilidad de la presencia de planetas alrededor de las estrellas más cercanas. Extrapolando estos datos, se cree que el 40-60% de estas estrellas estarían acompañadas por sistemas planetarios.

Es decir, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que a menos de 15 años luz tenemos un mínimo de 28 a 42 sistemas planetarios. Probablemente existan más.

En otras palabras existirían docenas de sistemas planetarios al alcance de una sonda interestelar que podría partir antes de finalizar el siglo XXI. Eso hace que nos preguntemos ¿Aceptará la Humanidad el reto?

Un iglú marciano.






Esta estructura semejante a un iglú es un concepto de la NASA para construir una "casa" en Marte con la menor masa posible. Esto sería muy útil para facilitar el envío de dicha estructura al planeta rojo ya que podría otorgar un elevado volumen habitable a los astronautas sin disparar la masa del recinto. Seria inflable y las paredes estarían rellenas de hielo, para la protección de la tripulación frente a las radiaciones. El hielo se halla a menos de 1 metro de la superficie en algunas zonas incluso a menor profundidad. Según la NASA este diseño de hábitat será mas ligero que el tradicional hábitat subterráneo.


¿Lo veremos en Marte alguna vez?