domingo, 14 de enero de 2018

Planeando el regreso a Saturno. Parte I


Ahora que la sonda Cassini se ha ido vale preguntarnos ¿Cuándo regresaremos al planeta anillado? Pues la respuesta simple y directa es, como mínimo 20 años (y eso con suerte). Analicemos la situación.

Suponiendo que el dinero no fuera un problema, lastimosamente si lo es, lo mejor sería enviar una misión del tipo Flagship. Las misiones de este tipo, como la propia Cassini, son las más caras (por encima de 3000 millones de dólares) pero son las más rendidoras y seguras para explorar los planetas exteriores. Esto es así porque para explorar el sistema solar más allá de júpiter es necesario una sonda robusta, preferentemente alimentada con energía nuclear, con múltiples sistemas redundantes, protegida contra las intensas radiaciones y bajas temperaturas. Además debe llevar mucho combustible para que, al final, pueda transportar muchos instrumentos científicos.

El problema es que la NASA solo puede permitirse una sonda de este tipo por década, y la siguiente ya fue elegida, la Europa Clipper, que estudiará Júpiter en gran detalle durante la próxima década. ¿Eso significa que la siguiente le tocará a Saturno? Pues, no.

El principal inconveniente para que las siguientes sondas de tipo Flagship sean enviadas a Saturno es que existen muchos otros destinos interesantes que aun no han sido investigados. Es un secreto a voces que para la futura gran misión al sistema solar exterior, la NASA ya se ha decidido a explorar a los gigantes de hielo, es decir: Una sonda a Urano o Neptuno. Misión que podría despegar a principios de la década de 2030.

Esto hace que la próxima oportunidad para enviar una gran sonda compleja a Saturno se daría recién después de la sonda a Urano/Neptuno, lo que ocurriría a finales de los años 2030, llegando a su destino a finales de los años 2040. Esto hace que el tan esperado regreso a saturno se daría en aproximadamente 30 años.

Por supuesto, esto puede cambiar por el camino de varias forma. Se podría aumentar el presupuesto de la NASA, así la agencia podría desarrollar varias sondas complejas en paralelo. Claro, pedir que los políticos se interesen por la exploración espacial de la noche a la mañana es mucho pedir. Veamos otras alternativas más realistas.

Se podría explorar Saturno con sondas menos complejas, como las New Frontier (aproximadamente 800 millones de dólares) pero el retorno científico sería limitado. Son ejemplos de sondas de este tipo la New Horizons (Plutón), Juno (Júpiter) y Osiris-Rex (retorno de muestras de un asteroide). Lo que no ayuda es la gran distancia de Saturno, por lo que el tiempo de vuelo será prolongado, cerca de 9 años, y la masa disponible para los instrumentos científicos sería bastante limitada, lo que a su vez dificultaría que una sonda de este tipo sea aprobada (mejor enviarla a otro destino donde el retorno científico sea superior)

También se han propuesto misiones muy simples, de tipo Discovery (450 millones de años), pero serían todavía más difíciles de sacar adelante con un presupuesto tan bajo.

En las siguientes entradas hablaré sobre las propuestas más interesantes para regresar al maravilloso reino de Saturno.

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